Homilía para la Eucaristía del domingo 04 de enero de 2026
EPIFANÍA DEL SEÑOR. A
Isaías 60,1-6: Cántico de gloria a la futura Jerusalén de los tiempos mesiánicos. Dios presente en medio, por eso, es polo de atracción para todos los pueblos que están sometidos a la oscuridad.
Efesios 3,3.5-6: Pablo describe el Plan salvífico de Dios: que también los gentiles son herederos del Reino, todos un solo cuerpo.
Mateo 2,1-12: Se grafica el primer encuentro de Jesús con los no judíos, representados por los Magos.
1.- Dentro del misterio de la Navidad está el misterio que hoy celebramos: la Manifestación del Señor a todos. Porque el misterio de Dios tiene dimensiones universales, pues Dios quiere que todos se salven, no algunos solamente.
Por eso el Profeta, con un lenguaje visionario contempla a la Jerusalén del futuro, la de los tiempos mesiánicos. Es una ciudad-Luz para toda la humanidad que yace en las tinieblas. Por eso es polo de atracción, más que la ciudad misma, lo que en ella habita: el Señor.
Jesús es esa Luz que al venir a este mundo, ilumina a todo ser humano. Cristo presente en medio viene a iluminar, a salvar.
2.- Es lo que san Pablo proclama en la carta a los Efesios. En resumen, lo que él afirma , lo que la Palabra de Dios afirma es que quien cree en Cristo, lo acepta, judío o no, es hecho hijo de Dios y miembros del Cuerpo de Cristo, es decir, de la Iglesia, que es el verdadero Cuerpo de Cristo. Pasa a ser familiar de Dios.
Esta afirmación que a nosotros suena a Buena Noticia, escandaliza a muchos, especialmente a los judíos, que pensaban que sólo ellos eran el Pueblo elegido y destinado a la salvación.
3.- Actualmente hay gente que tiene la misma mentalidad añeja, que cree que la salvación está ligada a una raza o nación, a una casta social o a una religión. ¡Y no es así! Para todos es la misma luz, la misma salvación.
Es una lástima que todavía hay gente que discrimina e invoca razones sin ningún fundamento que justifique esa postura segregacionista. Y un cristiano no puede ser así. Ya lo dice el antiguo himno religioso: No te importen las razas, ni el color de la piel. Ama a todos y haz el bien”.
4.- Dios se nos ha manifestado en Jesucristo. “Cristo es el Resplandor de la gloria de Dios, semejanza perfecta de su ser, quien sostiene todo el universo con su palabra poderosa” (Hebreos 1,3). Dios siempre se da a conocer. Sin embargo no faltan los que se declaran incompetentes para conocer para conocer a Dios y a su Enviado.
El Señor se da a conocer a otros que no son como nosotros, y es lo que nos quiere decir el evangelio. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” (Juan 1,11) . No lo recibieron ni Herodes, ni los dirigentes religiosos. Fueron los gentiles los que aceptaron a Jesús y llegaron a ser hijos de Dios.
La Iglesia, cada cristiano, debe ser una Epifanía de Cristo, de Dios. Nuestras comunidades deberían ser un polo de atracción e irradiación, Debemos irradiar a Cristo, no eclipsarlo. ¡Y a veces lo hemos eclipsado! Y una de las causas del ateísmo es la misma Iglesia. Cito al Concilio Vaticano II : Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa,
moral y social, han velado mas bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión. (Gaudium et spes ES 19).
Somos Luz y debemos brillar. ¡Resplandece, Pueblo de Dios, que el Señor está en medio de ti, aquí en la Eucaristía. Celebremos al que nos muestra el Rostro amoroso del Padre.
Hno. PASTOR.