Homilía para la Eucaristía del domingo 30 de noviembre de 2025.
DOMINGO I DE ADVIENTO. A
Isaías 2,1-5: Anuncio de la gloria de Sión, que será el centro de todos los pueblos, que acudirán a escuchar al Señor que mora en Sión. Como consecuencia, se producirá la paz verdadera.
Romanos 13,11-14: Ser consciente que estamos en un tiempo nuevo-diferente, el tiempo de Dios = es Día, Luz. Por eso se pide un estilo de vida nuevo, adecuado: con dignidad, decentemente, lo que exige un cambio.
Mateo 24,37-44: Invitación a la vigilancia y seguimiento fiel ante la Venida del Señor.
1.- Estamos iniciando un nuevo tiempo en el Año litúrgico, un tiempo en que se nos invita a centrarnos en la Venida del Señor. De allí el nombre: Adviento = llegada, venida. Porque la verdad es que el Señor vino una vez, lo que celebraremos en Navidad, y vendrá de nuevo a consumar la obra de la salvación.
El Señor vino y viene a instaurar un tiempo nuevo, un tiempo de Paz. Sólo cuando se acepta su Palabra comienza este tiempo nuevo, ya que el Señor se hace presente en nosotros, en nuestra historia y en nuestro ambiente. Y su presencia es salvífica, transformadora. La imagen de Isaías es elocuente. Cuando se escucha a Dios cambia todo, incluso las inversiones; se gasta en utensilios de paz, no de guerras. Con Dios presente todo cambia.
2.- El Señor trae un tiempo nuevo, una era nueva, la del Reinado de Dios. La imagen que usa el Apóstol es elocuente. Con el simbolismo temporal, noche – día, Pablo enseña que la presencia del Señor es como el Día = Luz – Vida, nada de tinieblas. Esto exige de cada uno de nosotros un cambio. Nadie sale a la calle a trabajar, o a lo que sea, como estuvo en la cama (pijama), sino que se asea y se viste. La imagen habla de por sí. Se hemos aceptado al Señor vistámonos con la armadura de la luz. Se exige de nosotros una vida de acuerdo al tiempo: si somos del día vivamos con decencia, con dignidad.
3.- Los del mundo viven en la noche, viven en la oscuridad. Por eso viven como ciegos, no ven, no se dan cuenta de su error. Viven con la mentira y en el engaño. En todas partes se habla y clama por la paz, pero se invierten millones en armas que pueden destruir el planeta. Se habla de progreso, pero lo que más se hace es fomentar la muerte en sus diferentes formas. Y todo eso es engaño, mentira. Es que no se vive en la luz. ¡Cuánta gente, cuántas familias viven en la tiniebla, sumergidos en la droga, la violencia! Muchos viven buscando la felicidad, pero se estancan en el placer.
Este tiempo que estamos hoy iniciando exige de nosotros un éxodo, un cambio de hombre viejo a hombre nuevo.
4.- Viene el Señor. Siempre está viniendo. Nonos engañemos tirando todo para el futuro, para el fin del mundo. A cada uno viene el Señor y quiere hacerse presente. Por eso Él nos insiste en que debemos ser vigilantes, atentos, como el que cuida sus bienes para que no le roben los ladrones.
Usemos cámaras vigilantes que nos hagan ver lo que está sucediendo. Usar estas cámaras es el discernimiento que constantemente hemos de realizar en nuestra vida para no ser engañados.
“Estén preparados” nos dice el Señor, porque así como el ladrón no avisa, sino que se deja caer de improviso, del mismo modo lo hace el Señor.
Hoy viene el Señor, hoy es el DIA DEL SEÑOR, Él se hace presente para iluminar y salvar. ¿Estás preparado para salir a su encuentro y recibirlo? Hoy viene con su Palabra,
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escúchalo, acéptalo. Hoy viene en la Comunión, acéptalo, recíbelo. Pero, sea como fuere, lo importante es que vivamos con dignidad, decentemente, porque la Luz de Cristo ha brillado.
Hno. Pastor.