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Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de noviembre de 2025

DOMINGO XXXII CICLO C.


2Macabeos 6,1-7,1-2.9-14: Martirio de los hermanos y su madre por su lealtad a la Ley y esperanza de la resurrección.
2Tesalonicenses 2,16-3,5: Parte de la carta en la que se destaca, por un lado el que Dios de fortaleza en toda obra buena y pide oraciones para que el evangelio se propague.
Lucas 20, 27-38: el enfrentamiento de Jesús con los saduceos, que son materialistas.

1.- En el A.T encontramos algunos testimonios de hombres y mujeres, también niños, que por fidelidad al Señor fueron martirizados.
Así, en la época de Antíoco IV, el impío, se desató una terrible persecución contra la fe del Pueblo de Dios. Así, hemos escuchado hoy el relato del martirio de esta familia que confiesa su fe en el Dios que da la vida, mientras que el rey está dando la muerte al pueblo. Por su fe y lealtad a Dios prefieren morir, sabiendo que resucitarán.
2.- En el N.T. el Pueblo de Dios, la Iglesia, también tiene que enfrentar situaciones de muerte. Ya las primeras comunidades comienzan a experimentar las persecuciones. Por eso el Apóstol Pablo ora por ellos y pide que los fortalezca. Es que sin el apoyo de Dios es imposible mantenerse en la fidelidad. La fe del israelita es la fe de Abraham, quien creyó en el Dios capaz de dar la vida. Y la fe del cristiano es también la fe en el Dios que es capaz de dar vida, como lo hizo con su Hijo al resucitarlo de entre los muertos. Porque el Dios de la Biblia, el Dios de Jesucristo, es un Dios de la vida, no de la muerte.
3.- En el mundo ha habido y habrá siempre jefes de Estado impíos, que lo único que saben hacer es producir la muerte a sus gobernados. Muerte no solamente física, sino también ideológica, quitando el derecho a pensar diferente. Son muchos los Antíoco, los Nerones, los Hitler…etc. Lo tiranos que actualmente abundan. Son abundantes en este mundo los regímenes de muerte. No sólo los que aparecen en la prensa. Hay regímenes crueles en África, en Asia, que no sabemos los atroces sufrimientos que allí suceden. Y en la católica América latina reinan regímenes de muerte y atropellos a la vida. Todos tienen en común el que producen muerte.
4.- Jesús se enfrenta a un grupo ideológico que no cree en la vida plena. Son materialistas, niegan la resurrección. Pretenden ridiculizar a Jesús con un hipotético caso de la ley del levirato.
Jesús desenmascara el error de ellos, ya que hablan de la resurrección como si fuera la continuación de la vida terrenal. Y el Señor les hace ver que no es así, porque “serán como ángeles”, es decir, será una vida nueva, transformada, plena. Ya no hace falta casarse, ya que es vida en plenitud. Además, el Dios de Jesús es un Dios de vida, no de muertos.
Hoy estamos llamados a ser testigos de este Dios de la vida en medio de una sociedad que cultiva la muerte, ama la muerte y niega la vida en plenitud. Nosotros creemos en la vida eterna y en la Resurrección, es decir, transformación de la carne. Esto creemos, esto proclamamos y esto es lo que proclamamos.


Hno. Pastor.