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Homilia para la Eucaristía del domingo 30 de agosto de 2025.

DOMINGO XXII CICLO C.


Eclesiástico 3,17-18.20.21-29: Reflexión acerca de la humildad en medio de las riquezas y cuando hay mucho saber. El humilde es grato a todos
Hebreos 12,18-19.22-24: El creyente por su fe está ya con Cristo, en el santuario celestial. Hemos sido acercados, es decir, se nos hizo entrar en Cristo para tener comunión con Él.
Lucas 14,1.7-14: Jesús da a conocer cuál debe ser la actitud de un discípulo del Reino.

1.- Está claro por donde va el Mensaje de la Palabra. La actitud del creyente ha de ser la humildad. Pero ¿qué es humildad? Santa Teresa de Ávila dijo: Humildad es verdad, es decir, vivir en la verdad. Vivir la verdad significa saber ser ubicado en la vida. El que realmente es humilde de verdad no se valora por encima de nadie, sino que sabe colocarse en el nivel que le corresponde. El que realmente es humilde está consciente de la distancia que existe entre Dios y él; sabe reconocer que solo Dios es Dios y él una simple creatura.


2.- Pero el creyente, por su fe sincera, se siente cerca de Dios, como dice la carta a los Hebreos: “Ustedes se han acercado a Dios”, lo que bien podría traducirse por “los ha hecho entrar”.
Porque esa es la verdad, sólo el humilde logra entrar en comunión con Dios.
Siempre me ha llamado la atención lo que nos dice el evangelio de Lucas en el capítulo 19; Zaqueo, hombre rico y pecador, pretende ver a Jesús y se encarama en un árbol, para estar por encima de los demás. Jesús lo mira y dice: “Zaqueo baja de prisa…”(19,6). Para estar con Jesús, compartir con Él, estar en comunión con Él, es preciso bajar…de nuestro yo, de nuestra soberbia, ubicarnos entre los demás. Eso agrada a Dios.


3.- La soberbia es lo contrario a la humildad. Es tener una muy alta autoestima y autosuficiencia, lo que lleva a la persona a menospreciar a los demás.
En el mundo se respira la soberbia, la competencia y el descarte.
Somos testigos de cómo hoy existe una lucha por el poder, el tener más. Cuando debería haber una lucha por el servir a los demás. Y lo que se espera del mundo también se espera de una comunidad cristiana. Hay fieles que mientras tienen un cargo se sienten cristianos, pero al dejar el cargo no se involucran en la vida de la comunidad, porque se sienten más que los demás.


4.- La enseñanza de Jesús se da en el contexto de una comida, lo que está indicando la vivencia en el Reino de Dios. La actitud necesaria y permanente para estar en el banquete del Reino es la humildad, saber ubicarse donde le corresponde a cada uno. No faltan los que como los hijos de Zebedeo aspiran a los primeros puestos (cfr. Mateo 20,27).
Peligrosos es para un discípulo el caer en la soberbia, que se manifiesta en la autosuficiencia, el creerse y sentirse más que los demás. Los fariseos cayeron en la autocomplacencia y menospreciaban a los demás (cfr. Lucas 18,9-14). Jesús los desaprueba.
Mientras más alto sea el edificio más profunda ha de ser la base. “El Señor es bueno con los pobres”, es decir, con los de corazón humilde.
Hoy el Señor nos hace una invitación, a un Banquete. Por eso bajemos de nuestro árbol y así, desde nuestra realidad entremos en comunión con el Señor.
Hno. Pastor.