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Homilia para la Eucaristía del domingo 04 de octubre de 2026.

DOMINGO XXVII. A.

Isaías 5,1-7: Isaías presenta al pueblo el poema o cántico de la viña con el que denuncia la ingratitud del pueblo, que no supo dar los frutos que el Señor esperaba. Se anuncia la ruina.

Filipenses 4,6-9: El cristiano debe saber asimilar todo lo bueno que haya en la vida, porque en todo lo bueno hay una huella de Dios.

Mateo 21,33-46: Jesús retoma el poema de la Viña, pero con un mensaje diferente, en el que da a conocer el Plan de Dios, que quiere salvar a todos.

1.-  El pueblo está de fiesta, está celebrando la vendimia y hace rogativas para obtener buenas cosechas. Pero en ese contexto el Profeta, por medio del poema o cántico de la Viña, echa en cara el pecado de su Pueblo, que no supo dar buenos frutos. En el fondo está pronosticando la inminente invasión asiria que asolará a la Viña o Casa de Israel. Más no pudo hacer Dios, el Amo de la Viña, por su Pueblo. Hizo una Alianza con su Pueblo, pero éste le dio la espalda haciendo alianzas con otros pueblos, con otros dioses. De allí todo el lamento del Profeta por su pueblo.

2.- La comunidad cristiana, que es la Viña del Señor, está plantada en el mundo y en un medio social en el que debe asumir todo lo bueno, lo positivo que allí encuentre, porque el mundo, la sociedad, también refleja la bondad de Dios. En otras palabras, el cristiano debe hacerse presente en el mundo y allí dar frutos. En otra parte del evangelio Jesús dice a sus discípulos: Ustedes son la luz del mundo (Mateo 5,14).

Si somos la Viña del Señor debemos producir buenos frutos, siempre que estemos unidos a la vid, que es Cristo (cfr. Juan 15,1-2).

3.- Dios esperó frutos de su Pueblo y éste no respondió. El nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, no siempre ha sabido responder, no siempre dio buenos frutos.  Pero el Señor no destruyó a su Viña, sino que le dijo a alguien: “Francisco, repara mi Iglesia, que amenaza ruinas”. Y este hombre supo responder y con su vida y su misión contribuyó para reparar la Viña del Señor, la Casa del Señor. ¡Qué feliz coincidencia celebrar en este Día del Señor al santo de Asís, que después de 800 años sigue reparando a la Iglesia de Cristo.

Francisco supo comprender el mensaje y vivió en el mundo, en su ambiente y allí mostró la belleza de vivir el evangelio.

4.- Jesús, el único heredero de la Viña, fue rechazado por los primeros arrendatarios. Ellos no supieron valorar la presencia de Cristo en medio de ellos, no reconocieron en Jesús a la Piedra angular, que le da consistencia y solidez a la vida de fe.

Cristo es el único necesario, que nos viene a invitar a su Viña, a su Reino.

¡Qué bien entendió san Francisco, que supo centrar toda su vida en Cristo, en el evangelio. Por eso supo dar buenos frutos. Que también nosotros sepamos dar buenos frutos y, como san Francisco, sepamos valorar y tomar en serio a nuestro mundo, nuestra sociedad. Celebremos, hermanos.

Hermano Pastor.