Homilía para la Eucaristía del domingo 30 de agosto de 2026.
DOMINGO XXII. A
Jeremías 20,7-9: Texto tomado de las “confesiones de Jeremías”. El Profeta se siente olvidado, seducido por Dios; no puede rechazar la fuerza de la Palabra.
Romanos 12,1-2: La vida cristiana es un culto, un sacrificio, el que consiste en una vida nueva para poder estar de acuerdo con Dios.
Mateo 16,21-27: Jesús marcha decidido a Jerusalén para cumplir con lo que el Padre quiere. Esto escandaliza a Pedro, el cual e duramente reprendido por Jesús.
1.- Dios tiene un Plan para cada uno de nosotros y nos llama, nos atrae para que podamos realizarlo. En este contexto Jeremías se enfrenta a Dios y lo acusa de haberle engañado, seducido sin poder él resistirse a lo que el Señor le envía.
Es que Dios cuando llama seduce, atrae; sin embargo nosotros no conocemos el Plan de Dios. Por eso muchas veces nos sentimos defraudados, engañados por Dios, como el Profeta. Y sucede esto porque desconocemos el pensamiento de Dios, estamos en otra.
2.- Por eso la vida de un discípulo tiene que ser un culto permanente y agradable a Dios. Culto que se expresa en la inmolación de uno mismo. Debemos estar en sintonía con Dios para poder comprender a Dios.
Si nos dejamos llevar por nuestra mentalidad carnal, materialista, no podremos comprender a Dios y siempre estaremos llevando el agua a nuestro propio molino. Y aquí es donde el Apóstol apunta a lo fundamental: hay que realizar un cambio de mentalidad y así, estando en sintonía con Dios, podremos discernir y darnos cuenta qué es lo que Dios quiere de nosotros.
3.- Cuando no ha habido una conversión interior, un cambio de mentalidad, es imposible seguir al Señor. Sin este cambio interior la vida cristiana sería una mentira ya que estaríamos adoptando poses y formas cristianas, pero con una mentalidad carnal, que no calza con el evangelio, con lo que el Señor espera de cada uno de nosotros.
Por eso a veces nos pasa lo que a Jeremías, nos encandilamos, , nos sentimos atraídos por Dios ,pero al darnos cuenta que lo que Dios pide no cuadra con lo que pensamos o esperamos entonces nos decepcionamos.
4.- La escena del evangelio es muy elocuente. Cristo da a conocer a sus discípulos el Plan que Dios tiene para Él, su Pasión y muerte. Esto provoca un escándalo en aquel que antes efusivamente había confesado a Jesús como el Mesías. Y Simón fue llamado Piedra fundamental. Choca la reacción de Jesús al tratarlo de “Satanás”. Esta expresión puede indicar al enemigo número uno de Dios y de la humanidad, el demonio. Pero también significa en hebreo “estorbo”, “obstáculo”, algo que corta un paso, como un derrumbe, impidiendo el avanzar. En este sentido Jesús increpa a Pedro porque le impide avanzar hacia Jerusalén para cumplir con lo que Dios quiere. Y le dice: “Ve detrás de Mí”, es decir, confórmate con ser mi discípulo, mi seguidor. Por eso agrega: “el que quiera seguirme que renuncie a sí mismo”,… es difícil de comprender esto. Por eso tenemos que cambiar de mentalidad, estar en sintonía con Dios. Entonces sí seremos verdaderos discípulos, viviendo en comunión con su Voluntad.
Por eso, comulgar es mucho más que un acto piadoso, es un acto de fe por el que queremos expresar que estamos dispuestos a vivir en comunión con Él. ¿Seremos capaces?
Hno. Pastor.