Homilia pero la Eucaristía del domingo 16 de agosto de 2026.
DOMINGO XX. A.
Isaías 56,1.6-7: El texto se abre a un universalismo salvífico: nadie es excluido de la salvación con tal que se cumpla co la Voluntad de Dios expresada en la Ley.
Romanos 11,13-15.29-32: si nosotros fuimos llamados por Dios, no siendo del Pueblo de Dios, se debe a la pura benevolencia divina.
Mateo 15,21-28: Por un lado se muestra la postura respetuosa de Jesús al Plan de Dios, por otro se exalta la fe de la mujer cananea.
1.- Dos quiere que todos se salven, es decir, nadie debe ser excluido. El texto de Isaías es elocuente. Todos caben en la Casa de Dios (salvación), siempre y cuando se cumpla el por qué se va a la Casa de Dios. Es decir, el Profeta está insistiendo en las reglas del juego para alcanzar la salvación. El texto enumera una serie de exigencias que sirven como medio de justificación.
Estamos todavía lejos de lo que enseña Jesús y todo el Nuevo Testamento, que lo que más importa es la fe y la confianza en el Señor.
2.- Israel se conformó con la observancia literal de la Ley, pero, como dice la Escritura, “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos«» (Mateo 15,8-9). Por eso, poco a poco cayeron en la desobediencia de la Ley. Pero, según el decir de San Pablo, esta desobediencia redundó en beneficio para los que no eran miembros del Pueblo de Dios. En otras palabras, también los no judíos, los de cualquier raza, son llamados a la salvación, porque eso es lo que Dios quiere, ya que Él ama a todos; nadie es excluido de la salvación. Lo único que se pide es una fe grande y auténtica.
3.- En la medida en que la fe disminuye se intenta paliar, mitigar, o tal vez reemplazar, con obras externas, tenemos la ausencia de interioridad. Precisamente Jesús criticará duramente esta postura, como lo fue la de los fariseos.
Hoy día coexisten la mediocridad, superficialidad, la falta de fe con una inflación de religiosidad que raya en la superstición Poca fe y mucha chatarrería religiosa. Tenemos que abrir muy bien los ojos .Muchos están convencidos de que ciertas prácticas u objetos le salvarán y no es así.
4.- Llama la atención la postura de Jesús. Él es respetuoso con el Plan de Dios que establecía que los judíos serían los primeros beneficiados; al mismo tiempo es capaz de dar una respuesta dura a la mujer no judía. Sin embargo el texto apunta a lo fundamental: ¡QUÉ GRANDE ES TU FE! La fe que mueve montañas es capaz de doblarle la mano al Señor y se produce la salvación. No salvó del poder del mal a la hija de esta mujer la religión, sino la fe sincera en el Señor. Porque, como dice san Pablo: “Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas: la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen”. (Romanos 3,21-22). He aquí lo fundamental.
Una auténtica fe se demuestra a través de una auténtica vida cristiana. Vida de fe es vivir cumpliendo con el querer de Dios.
Vamos a celebrar el Sacramento de la fe, por eso debemos acercarnos a Él con la actitud de la mujer cananea. Y la única actitud válida ante Dios es la Fe.
Hno. Pastor.