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Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de julio de 2026.

DOMINGO XVI. A

Sabiduría 12, 13.16-19: El Señor es todopoderoso y por lo mismo también es misericordioso, condescendiente, bondadoso.

 Romanos 8, 26-27: La acción del Espíritu Santo en nosotros es dirigir la oración del creyente y ayudar a pedir lo que conviene.

Mateo 133, 24-43: Dos parábolas, en ambas hay un sembrador, semillas. Todo se resume en la vivencia del Misterio del Reino de Dios.

1.- Muchas veces se dice que el Dios del Antiguo Testamento es el Dios de la venganza, el Dios justo que castiga a los pecadores. Pero el texto de la primera lectura parte de una reflexión sapiencial sobre el castigo infligido a los cananeos. Ahí se ve cómo el Señor hace justicia, pero según el texto, la justicia va de la mano de la misericordia.

Es cierto que Dios es Todopoderoso, pero al mismo tiempo es misericordioso, condescendiente, bondadoso y compasivo. El poder y autoridad de Dios se manifestó en que Él espera la vuelta del pecador, lo que retrata muy bien Lucas en la parábola del hijo que regresa a casa. Es que ya lo dice el Profeta Oseas: “Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor”. (Oseas 11, 8-9).

2.- Y tan condescendiente es Dios que es como un buen maestro que al hacer la pregunta insinúa también la respuesta para no descalificar al alumno. Así también el Espíritu Santo no sólo nos acompaña, sino que nos indica lo que debemos hacer para serle grato.. Nunca terminaremos de comprender a Dios, que es tan compasivo y generoso con nuestras debilidades. Usando una expresión popular, podríamos decir que tiene un corazón de abuelita, porque mientras más poderoso es más condescendiente se muestra con todos.

3.- Entre los humanos el poder es como el vino, se sube a la cabeza. Mientras más embriagados están de poder sufren el vértigo del poder y los transforma en dictadores, tiranos, abusadores. Y lo único que se busca es tener más poder y endiosarse. Todo esto trae consigo la intolerancia, no admiten competidores, el contrario es eliminado. Se cae en el error de identificar el concepto adversario con enemigo.

4.- Una vez más el Señor nos ilumina con su Palabra. Esa Palabra que Él siembra en el mundo y en cada uno de nosotros. Pero tenemos dos sembradores, uno es Él, el otro es su enemigo, que también siembra su veneno, su cizaña, la maldad.  Y nos desconcierta el ver que coexisten el bien y el mal en este mundo. Nos desconcierta el observar cómo el Reino de Dios se va desarrollando de una manera desconcertante, sin brillo, silenciosamente, y esto a veces nos desespera.

De lo reflexionado deduzco dos cosas: una, como Dios, debemos mostrarnos humanitarios, condescendientes, tolerantes con los distintos, los “malos”, ya que podemos equivocarnos. Dos, nunca perder la esperanza, pues siempre hay un lugar para el arrepentimiento.

Con gozo celebremos a este Dios tan “Buena gente”.

Hno. Pastor.