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HOMILIA PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO 07 DE JUNIO DE 2026.

FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO DE CRISTO.


Deuteronomio 8,2-3.14-16: Israel en el desierto es probado con doble prueba: el hambre y el alimento que Dios le da, el maná.
1Corintios10,16-17: Pablo presenta la Cena del Señor como una Comunión con Cristo y con la Iglesia, Cuerpo de Cristo.
Juan 6,51-59: el comer de lo que Cristo da trae consigo la comunión con el Cuerpo de Cristo, lo que proporciona vida a toda la comunidad.

1.- Hoy celebramos un Misterio que nunca terminaremos de comprender. Es el Misterio del Cuerpo de Cristo. Tratemos de entender esto.
Israel en el desierto sufrió una doble prueba: una, la peregrinación por el desierto y una terrible carestía de alimento; la otra, la abundancia del alimento dado por el Señor. Dios está con su Pueblo.
Esto es una realidad también en el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia. También nosotros vamos peregrinando por el desierto. Desierto = lugar sin vida, donde reinan los escorpiones y víboras. Dios está presente y también sustenta a su Pueblo, lo fortalece con algo mejor que el pan material, ya que la vida la proporciona el Señor, no el pan material. De Él nos viene la fortaleza. Todo esto nos puede ayudar en las dificultades por las que atravesamos como Iglesia.


2.- El Apóstol san Pablo relaciona íntimamente la Eucaristía con la Comunidad. La comunidad cristiana, la Iglesia, si se reúne en asamblea es para celebrar la Cena del Señor, Eucaristía. Por eso podemos decir: la Iglesia hace la Eucaristía. De este modo pone su propio fundamento, ya que hace presente a Cristo, de quien nace la Iglesia. Por eso podemos también decir al revés: la Eucaristía hace la Iglesia. Es que es la Eucaristía la que forma a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y se une vitalmente formando un solo Cuerpo, el de Cristo.
Cuerpo de Cristo, presente en la Eucaristía, presente en la Comunidad que se alimenta de ella. Sin la presencia real del Cuerpo de Cristo no tiene sentido la celebración de eucaristía. Esta presencia real cae en el vacío sin la presencia real en la comunidad. Y la razón de ser de esta presencia real es ser alimento de la comunidad. Por eso en la carta san Pablo dice: “Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?”, dando a entender así la íntima unión que se realiza.


3.- Estamos acostumbrados a celebrar la Cena del Señor, la Eucaristía, pero hay muchos que ignoran su real significado. Comulgan, pero no hacen comunión con la Comunidad. Son cristianos individualistas; es que nos invade el individualismo. Hay cristianos que comulgan por una devoción particular, pero sin ninguna relación con los demás. No debemos olvidar que juntos hacemos y celebramos la comunión.


4.- Jesús es el Pan de vida. Porque es Pan debe ser partido y compartido. De modo que los que comparten el mismo pan llegan a ser “compañeros” y corren la misma suerte de Cristo, de los hermanos.
En el diálogo con los judíos Jesús les asegura que sólo quien le come tiene vida, es decir, el que está vitalmente unido a Él.
No solamente aquí, sino en otros pasajes del evangelio encontramos expresiones similares, dando a entender con esto que para un discípulo es de vital importancia el permanecer vitalmente unido a Jesús. Hoy lo realizamos. Hoy nosotros hacemos eucaristía y hoy la Eucaristía nos consolida y nos hace Iglesia.

Hno. Pastor.