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Homilía para la Eucaristía del domingo 29 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS.
Isaías 50, 4-7: Poema en el que se canta la hazaña del Servidor del Señor, el que es capacitado para consolar a los abatidos. Servidor siempre dócil que cumple la voluntad de Dios.
Filipenses 2,6-11: Himno que canta el Misterio de la Encarnación. Un Dios que entra en nuestra historia para cumplir la Voluntad de Dios.
La Pasión de Cristo en la versión de san Mateo. Nos presenta a Jesús inmolado como cordero pascual para liberar.

1.- Hoy entramos a la Semana Santa, distinta a las otras, en la que queremos celebrar-contemplar un tremendo misterio de fe. Misterio que tiene muchas aristas, pero que todas convergen en Cristo, el Servidor fiel de Dios, que es presentado como un dócil discípulo que viene a cumplir con el Plan de Dios.
Discípulo que es rechazado, vilipendiado por los hombres, pero aceptado y protegido por Dios. Misión suya será brindar esperanza y descanso al abatido. ¿Quién es este Servidor del Señor? Es un personaje misterioso, que nos conduce al verdadero Servidor, al Señor Jesús.
2.- Efectivamente la carta de san Pablo a los Filipenses (segunda lectura) nos invita a contemplar a Cristo, el verdadero Servidor, que se anonadó, se humilló y vivió cumpliendo en todo momento con la Voluntad de Dios. “Se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz”, que es la más ignominiosa y cruel de las muertes, propia de un esclavo. Es que Jesús murió como el que era: siendo Dios se hizo hombre; siendo el Señor se hizo el esclavo de todos. Por eso murió como un esclavo. Por eso Dios lo exaltó y lo puso en su lugar, a su derecha, como Rey y Señor de todo.
3.- Por eso es Jesús el Señor, el que con su obediencia nos rescató. Pero la humanidad, dándole la espalda a Dios, se auto constituye en Dios y Señor de todo. Por eso abusa, atropella y destruye.
Cristo, en cambio, con su obediencia nos trae salvación. El ser humano con su autosuficiencia, soberbia y desobediencia nos trae destrucción. Y es la cruel y triste realidad la que estamos viviendo en estos días.
La tozudez de los que se creen dueños de las naciones hace que cada vez impere más y más la guerra y con ello la violencia y la muerte. ¡Y Dios no quiere eso! Dios busca y quiere que se le obedezca y haga caso.
4.- Hoy entramos a celebrar esta Semana Santa.
La Pasión según san Mateo nos muestra a Jesús como el cordero pascual inmolado. Así como el cordero en la noche de pascua fue salvación para los israelitas, del mismo modo la Pasión de Cristo, expresión de su obediencia ciega al Padre, es causa de nuestra salvación.
El evangelio no nos presenta una historia exacta, una crónica, de la Pasión de Cristo, sino una síntesis con una intención doctrinal. Por eso se insiste en la Pascua que el Señor anticipa con la Cena.
¿Cómo vamos a celebrar este Misterio de nuestra Fe? Más que con ritos, con nuestra vida. Que nuestra vida sea una proclamación de Cristo, el Vencedor. Que no nos asusten las malas noticias, porque “si Dios está con nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros?
El ramo en sí no significa nada, pero nos recuerda que hoy hemos reconocido y aclamado al Señor como a nuestro Salvador. Celebremos, hermanos.
Hno. Pastor.