Homilía para la Eucaristía del domingo 1 de marzo de 2026.
CUARESMA II.
Génesis 12,1-4: La vocación de Abraham. Se resalta la actitud de obediencia de Abraham a Dios: debe dejar seguridades (tu tierra) para entrar en el terreno desconocido (Fe).
2Timoteo 1,8-10: Dios nos llama e ilumina. Nos llama con su gracia para iluminar con su vida incorruptible.
Mateo 17,1-9: Jesús se transfigura ante sus discípulos; los mismos que serán testigos de su agonía lo serán ahora de su Transfiguración. Indica así la meta final del camino mesiánico.
1.- Con la Palabra de Dios de este Domingo surge la Consigna PONTE EN CAMINO. Sí, Dios ordena a Abraham ponerse en camino: Sal de tu tierra…Abraham debe dejar sus comodidades para correr la aventura de la fe. Porque ser cristiano es optar por un estilo de vida, no es algo estático, inmutable, todo lo contrario, siempre debemos estar saliendo, poniéndonos en camino.
Si Abraham se puso en camino es porque fue capaz de creerle a Dios y obedecerle. La fe es una aventura, tenemos que abandonar muchas seguridades y muchas certezas para poder meterse en el camino que Dios nos señala. Y no siempre es claro. De allí que tenemos que caminar en fe, lo cual no es agradable.
2.- San Pablo le recuerda a Timoteo, y a cada uno de nosotros, que hemos sido llamados, pero también iluminados. Nos llama con su gracia. La fe es una vocación, una invitación a meternos en camino, es recorrer la aventura de la fe.
Hemos de estar conscientes que muchas veces el Señor nos desinstala para que seamos libres, para que podamos andar por el camino del Señor.
3.- Pero muchas veces buscamos seguridades, queremos sentirnos seguros. Entonces nos instalamos, no queremos cambiar y nos anquilosamos, paralizamos. A veces nos afirmamos hasta en lo menos importante para sentirnos seguros. Buscar la seguridad interior fuera de Dios no nos dará la paz.
4.- El Seño se transfiguró. Digámoslo así: el Señor les mostró su identidad a Pedro, Santiago y Juan. Los mismos que más adelante, en el Huerto de los olivos, serán testigos de su agonía. Podría decirse que el Señor les da un anticipo de lo que deben esperar para que no se desalienten en su caminar.
“Ponte en camino”, he aquí la consigna. A los Apóstoles les dijo: “Guía mar a dentro”, y cuando lo iban a llevar preso les dijo: “Levántense, vamos. Ya se acerca el que me entregará”.
También en esta Eucaristía y en esta Cuaresma nos lo dice a nosotros: Vamos, no te duermas, ponte en camino.
Hno. Pastor.