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Homilía para la Eucaristía del domingo 21 de diciembre de 2025

DOMINGO IV DE ADVIENTO.A
Isaías 7,10-14: Misterioso oráculo. El Profeta presenta un signo desconcertante: el nacimiento de un niño que tiene un nombre simbólico.
Romanos 1,1-7: Inicio de la carta de Pablo. Su misión es anunciar la Buena Nueva que Jesús es de la estirpe de David, pero también es Hijo de Dios por el Espíritu.
Mateo 1,18-24: Con breves palabras el evangelio nos dice cómo fue el origen de Jesús; nacido por obra del Espíritu Santo y salvará al pueblo.

1.- Es interesante detenerse brevemente en la lectura de Isaías. Vemos cómo el rey Ajaz, incrédulo, rechaza toda señal de salvación. Pero Isaías se presenta demostrando cómo el Señor puede realizar lo incomprensible. Y ahí surge el signo de Dios, que no puede ser más desconcertante. Imposible de entender, pero por la revelación posterior adquiere un gran esplendor. Nosotros sabemos el sentido que tiene esta Promesa-Signo: Dios se hará presente entre nosotros a tal punto que su Nombre es “EMMANUEL” = Dios-con-nosotros. Más todavía, su misterioso nacimiento que viene a demostrar que todo es obra de Dios, sólo de Dios, no del hombre.
2.- Y así lo entendió siempre la fe cristiana, fe que nos fue trasmitida por los Apóstoles. Así, hoy es el Apóstol Pablo quien nos da testimonio acerca de Jesús. ¿Quién es Jesús para Pablo? En sus escritos encontramos varias respuestas. Aquí, en la Carta a los Romanos nos dice que Jesús es hombre nacido de la estirpe de David, nacido de una mujer (Gálatas 4,4), que es como nosotros, pero también es Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. De modo que la auténtica fe cristiana profesa que Jesús es verdadero hombre, igual a nosotros en todo, menos en el pecado, y también es verdadero Dios.
3.- Desgraciadamente no han faltado aquellos que se han atrevido atacar la real identidad de Jesús, Unos niegan la Divinidad de Jesús, otros la Humanidad de Jesús. Y estas tendencias se manifiestan también hoy día
Estas posturas erróneas generan una forma de vida cristiana errónea.
Al creer en Jesús verdadero Dios hecho hombre nos lleva a vivir la fe de una manera encarnada, tomando en serio la humanidad, aunque esté muy desviada.
4.- Con un lenguaje igualmente misterioso el evangelio nos muestra cuál es el origen de Jesús: su nacimiento es virginal, es decir, no es obra de hombre alguno, sino de Dios.
Es Dios quien interviene en bien de la humanidad. Si desconcertante fue el signo que dio Isaías, también lo es el del Evangelio. Por eso es que hay quienes pretenden adaptarlo a la mentalidad humana y explicar lo inexplicable. Aceptemos el Misterio.
El Misterio que estamos celebrando es la irrupción de Dios en el tiempo, en nuestra historia. Dios se zambulle en nuestra realidad y se queda con nosotros. Por eso Jesús es el DIOS-CON-NOSOTROS.
Hoy la Palabra nos muestra y entrega la crudeza del misterio: Dios presente entre nosotros, que viene a salvar lo perdido. Lo que culminará en la celebración de la Navidad.
Hno. Pastor.