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Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de diciembre de 2025.

DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO. A


Isaías 11,1-10: Buena Noticia a un pueblo quebrantado; del tocó seco brotará un retoño…un salvador lleno del Espíritu de Dios, que traerá un tiempo nuevo, lleno de paz.
Romanos 15,4-9: A imitación de Cristo que se ofreció por judíos y no judíos, el cristiano debe saber acoger a todos.
Mateo 3,1-12: Se nos presenta a Juan el Bautista anunciando la cercanía del Reino de Dios. Es necesario convertirse, no conformarse con un mero formalismo religioso.

1.- Damos un paso más en el Adviento. El Señor viene a salvar. Anuncio que a los israelitas sonó como una feliz noticia. Ya que del tronco de la familia de David, seco, sin vida, el Señor hará brotar un retoño, un descendiente que está plenamente capacitado por el Espíritu Santo para llegar a ser un rey ideal, que viene a inaugurar un tiempo nuevo, u tiempo de armonía total, la verdadera paz, la que sólo Dios puede dar. Y todo esto no es más que un don del Espíritu de Dios, capaz de dar vida a todos.
Evidentemente que esta promesa trasciende el tiempo, es una promesa mesiánica. Con la llegada del Reino de Dios se va a establecer la verdadera paz. Reino que viene a inaugurar Nuestro Señor Jesucristo.


2.- Efectivamente, como dice san Pablo, Cristo acogió a todos, a judíos y paganos. A los judíos para confirmar la fidelidad de Dios que cumple lo que promete, a los paganos, para que glorifiquen a Dios por su misericordia. De modo que Jesús salva a todos los hombres y a todos viene a reunir en un solo rebaño. Porque esa es la gran verdad: el Señor viene a salvar a todos.


3.- Por supuesto que esto, que suena lindo, no es fácil de aceptar. La humanidad, aun cuando ha progresado en civilización, sigue rigiéndose por la ley de la selva.
Lejos estamos del sueño de Isaías en el que podrán estar perfectamente juntos el lobo y el cordero, la osa y la vaca, etc. Lo que Isaías grafica es la vivencia del Reino, en el que se hará realidad la inocencia del Paraíso. Porque “Innocens” = inocente significa que no daña a nadie. Pero todavía no es así. Al contrario, cada vez reina más la violencia, no sólo donde hay conflictos bélicos, sino en nuestras plazas y calles.


4.- ¡Qué bien nos viene el llamado del Bautista! Viene, se acerca el Reinado de Dios. Hay que preparar el camino para que el Señor pueda entrar. ¿Y a dónde entrará? En nuestro ambiente, en nuestros hogares, en cada uno de nosotros. El Señor viene, hay que prepararse. De allí el llamado a una conversión sincera, real y efectiva.
El Bautista hace una severa amonestación al formalismo fariseo y al materialismo de los saduceos. Y en todos los tiempos existen los fariseos y los saduceos. Examinémonos y veamos si estamos en alguno de estos grupos.
Con el Salmo responsorial digamos: “Que en sus días florezca la justicia y abunde la apaz”, la verdadera paz, esa que trae el Señor.
Hno. Pastor.