Ir al contenido principal

EDD. sábado 27 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiastés (11,9–12,8):

Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón, de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo. Rechaza las penas del corazón y rehuye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras. Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos y alcances los años en que dirás: «No les saco gusto.» Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, darán miedo las alturas y rondarán los terrores. Cuando florezca el almendro, y se arrastre la langosta, y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. Antes de que se rompa el hilo de planta, y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio. Vanidad de vanidades, dice Qohelet, todo es vanidad.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 89,3-4.5-6.12-13.14.17

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,43b-45):

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sería interesante saber qué frase aramea usa Jesús al decir eso de “meteos en la cabeza” y qué sentido tenía, tal vez parecido al que tiene entre nosotros, cuando le decimos a alguien que se meta algo en la cabeza. La expresión denota un cierto hartazgo y lleva consigo un reproche a los que, al parecer, no acaban de aprender, y resultan ser en verdad duros de mollera.

Jesús ha insistido en repetidas ocasiones en que su mesianismo no es de fuerza y de triunfo, sino de entrega y de cruz. Pero los discípulos no se convencen, no entienden o no quieren entender y están, además, atenazados por el miedo. Cuando Lucas dice que “no entendían este lenguaje”, indica que estaban en otra onda, que vivían según otra lógica, tal vez esa que abre hoy el texto del Eclesiastés.

Debemos reconocer que a nosotros nos sucede algo similar. No acabamos de meternos en la cabeza ese misterio de la cruz, sobre todo cuando se hace presente de modo concreto en nuestra vida. No entendemos este leguaje, esta lógica, no le cogemos el sentido, nos atenaza el miedo, preferimos no preguntar, no hablar del asunto.

Es decir, estamos necesitados de conversión. ¿A qué? A esa lógica de Jesús, que no es, por cierto, una lógica del sufrimiento por el sufrimiento, no es una especie de masoquismo espiritual, enemigo de las alegrías de la vida. La de Jesús es una lógica del amor, que no ama el dolor, pero está dispuesto a sufrir por los que ama. Así lo ha hecho él mismo, y a eso nos llama a nosotros. No está prohibido disfrutar de la vida, como aconseja el Qohelet (y el mismo Jesús enseña, comiendo y bebiendo, y gozando de la compañía de sus amigos). Pero sin olvidar que esos gozos son efímeros, y se hacen vanos, si nos olvidamos de que estamos llamados a gozos superiores, a la plena comunión en el Amor de Dios, que es algo que ya ha empezado a actuar en este mundo, porque Jesús, vive entre nosotros, y con su palabra y su ejemplo nos enseña (nos mete en la cabeza) la exigente lógica del amor.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/