Homilía para la Eucaristía del domingo 01 de junio de 2025.
SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR.
Hechos 1,1-11: Presenta la Ascensión como el punto culminante de la vida y obra de Jesús. Toda la vida de Jesús fue una ascensión, es el Éxodo auténtico, real. Pero también es el inicio de la obra de la Iglesia.
Hebreos 9,24-28.10,19-23: Jesús, con su muerte y resurrección, ingresó al verdadero Santuario y abre un camino para llegar a Dios.
Lucas 24, 46-53: Los discípulos son testigos del Resucitado, pero también son servidores de la Palabra, muestran el camino trazado por Jesús y para esto serán capacitados por el Espíritu Santo.
1.- Con la celebración de hoy contemplamos la culminación de la manifestación de Jesús resucitado. Los discípulos lo reconocen como Señor y se postran ante Él, lo adoran.
El misterio de la Ascensión es parte del misterio Pascual, es su culminación. Así como Israel culminó su Pascua al ingresar a la Tierra Prometida, del mismo modo la Ascensión de Cristo es una culminación. Jesús entra por fin al Santuario verdadero, goza de la plenitud de Dios. Porque desde la Encarnación hasta su Resurrección la existencia de Jesús fue un Peregrinar, un caminar junto a nosotros. Por fin todo está consumado, dijo Jesús en la cruz. Todo el recorrido está ya hecho. Él entra en la gloria del Padre. Nosotros confesamos que subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre. Por eso la Ascensión es el punto culminante de su vida y obra.
2.- Jesús nos ha trazado el camino de la salvación. Él es el Camino para llegar al Padre, Él es el Camino nuevo y viviente que nos abrió para que también nosotros podamos realizar nuestra Pascua. El camino trazad por Él es nuestro camino, es nuestro modo de vivir el discipulado. El Misterio Pascual de Cristo culmina en la Plenitud de Dios; el misterio Pascual del cristiano también culmina en la plenitud de Dios, de modo que lo que nosotros creemos y celebramos se realiza también en nosotros. Somos glorificados con Cristo los que hemos muerto y resucitado con Él. Cuando en Filipenses 2,5-11 se nos presenta una síntesis de todo el Misterio de Cristo se nos está indicando cuál es el camino trazado por Él. Al respecto, en Hebreos 6,19 leemos:: “Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo,” Lo que está indicando cuál ha de ser nuestra actitud de esperanza.
3.- Al creer en este misterio de fe nos estamos comprometiendo a llevarlo a la vida. Estamos en el Jubileo de la Esperanza. Pero hoy día hay muchos desesperanzados, porque no saben dónde lanzar el ancla, no se sienten seguros. Hay muchas inseguridades y temores en la vida, hay gente que vive con miedo. Sólo quien tira el ancla a una orilla firme, a Cristo, puede sentirse seguro, tiene fe. No tires tu ancla en falsas seguridades, sino en donde está Cristo, a la derecha de Dios.
4.-Los discípulos son testigos del Resucitado, comieron con Él. Pero también el Señor les pide que proclamen la salvación. Les garantiza la asistencia del Espíritu para que puedan proclamar la Palabra de la salvación. Con la Ascensión culmina el ministerio de Cristo, pero se inicia el tiempo de la Proclamación de la Palabra de salvación.
Somos testigos y pregoneros de la obra de Cristo. No nos quedemos boquiabiertos mirando al cielo, sino vayamos a proclamar con nuestra palabra que Cristo vive y nos trae el camino de la salvación.
Hno. Pastor.