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HOMILÍA PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO 26 DE MARZO DE 2023.

CUARESMA V. Año A. 

Ezequiel 37,,12-14: Después del exilio la situación es caótica, de muerte; el Señor promete sacarlos y darles una vida nueva. 

Romanos 8,8-11: El cristiano posee el Espíritu se Cristo, principio de vida. Por eso no puede vivir según la carne (=muerte), sino según el Espíritu (=vida). 

Juan 11,1-45: Jesús llama a Lázaro de la muerte a la vida. AsI demuestra que su misión es traer  la vida plena. 

1.- Un paso más en este tiempo de cuaresma. Si antes se nos habló del agua que da vida, luego senos mostró a Jesús que viene a iluminar a los ciegos. 

Hoy, ya próximos a la celebración de la Pascua, la Palabra nos muestra a Dios como autor de la vida y envía a su Hijo para que nosotros tengamos vida por medio de Él 

Claro está que hemos de distinguir dos visas: la vida natural, que compartimos con otros seres vivientes de la creación, y la vida sobrenatural o vida divina, que Dios quiere comunicar a todos. Porque a eso estamos llamados, a participar de la vida de Dios, que proviene de El. Jesús lo dijo: “Yo he venido para que ustedes tengan vida en abundancia” (Juan 10,10). Y en otra aparte del evangelio leemos: “En El estaba la vida, y la. Ida era ala luz de los hombres” (Juan 1,4). Jesús es la fuente de toda vida. 

2.- Y esta vida se la regla Dios L que acepta a Jesucristo y es bautizado. Allí el creyente recibe el don del Espíritu Santo por el que tiene una vida nueva, una vida divina.Por eso, como se ha dicho en otra oportunidad, el cristiano tiene dos vidas (No una doble vida). Posee y comparte con los demás vivientes la vida natural, llamada también la vida material. Pero como regalo posee también la vida divina o espiritual. Por eso somos hijos de Dios y, como dice la carta segunda de Pedro “participamos de la naturaleza divina”.(2Pedro 1,4). Como consecuencia el cristiano debe vivir ya en este mundo una vida nueva, la vida de Dios. Por eso la vida cristiana es una vida a impulsos del Espíritu, no de la naturaleza. 

3.- Claro está que como estamos viviendo en el mundo la vivencia de la fe se hace difícil. Con claridad nos lo advierte la carta de san Pablo: “Los que viven de acuerdo con la carne (los simples impulsos de la naturaleza) no pueden agradar a Dios. Más aún, “el que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo”. 

Jesús fue resucitado por la fuerza o poder del Espíritu; si nosotros tenemos este mismo Espíritu se impone entonces una vida diferente, santa, una vida de resucitados, transformados. Ese es el desafío que se nos plantea. 

4.- Lo que dice el evangelio es muy desafiante. 

Marta cree en la resurrección, pero la relega para el final, para otro momento. Jesús, en cambio, dice: “el que cree en Mí, aunque muera, vivirá “. De modo que al creer tenemos esta vida nueva, plena, la de Dios. 

Al ser bautizados no sólo se nos purificó del pecado, sino senos regaló esta vida nueva, la que tenemos que desarrollar. Como el ser humano, al ser engendrado tiene vida humana, pero la tiene que desarrollar; lo mismo sucede con la vida que el Señor nos regala. Y esto, a veces, descuidamos. 

Jesús llamó a Lázaro de la muerte a la vida. Jesús es quien trae la vida. 

El grito de Jesús también es para nosotros: VEN AFUERA. Jesús quiere sacarnos a todos de nuestras situaciones de muerte, quiere vernos libres: “desátenlo para que puede caminar”. 

Hoy se acerca Jesús. ¿Te acercarás tú? Mira que el Maestro está aquí y te llama.

Hermano Pastor Salvo Beas.