Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de enero de 2022.
A todos deseo de corazón un nuevo año muy bendecido por el Señor.
LA EPIFANÍA DEL SEÑOR.
Isaías 60,1-6: Un cántico de gloria a la Jerusalén de los tiempos mesiánicos. Se describe la transparente presencia del Señor en medio de su Pueblo; por eso es punto de atracción para todos.
Efesios 3,2-6: Pablo describe el Plan de Dios. También los gentiles son herederos de las promesas de salvación.
Mateo 2,1-12: Mateo presenta a Jesús con relación a los paganos. Los dirigentes de Israel rechazan al que los no judíos adoran.
1.- Es Isaías quien se refiere muchas veces al tema de la “atracción”. Jerusalén es punto de atracción porque el Señor está en medio. En el evangelio de san Juan se dirá: “Cuando Yo sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mi” (12,32). Sí, Dios es el único centro de atracción y todo debe confluir hacia Él. ¿Quiénes son los atraídos? En un primer momento los desterrados, que regresan a su tierra. Pero ahora son todos: los grandes y los pequeños, los poderosos y los débiles, los ricos y los pobres, los justos y los pecadores. Todos son atraídos por Dios, quien es la Aurora, la Luz que ilumina las tinieblas. La luz a todos alcanza, a todos alumbra, ya que brilla para todos. Como el sol que brilla por igual para todos.
2.- San Pablo fue el que mejor comprendió esto. Por eso él lo afirma diciendo: Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Timoteo 2,4). Y hoy nos da a conocer este Misterio de Dios: “que también los paganos participan de la misma herencia, son miembros de un mismo cuerpo”. De modo que la salvación, las Promesas, o como queramos decirlo, no es exclusividad de un grupo selecto, de una raza, de una clase social, ni de ideología alguna. Ya que Él quiere que a todos llegue la luz.
Hay dos formas para que la luz no ilumine: ocultarse ella, o, también, eclipsar la luz, impidiendo que llegue a iluminarlo todo. El resultado es el mismo: vivir en la oscuridad.
3.- Ya sabemos que en muchas partes reina el oscurantismo.
En la sociedad actual por más que se hable de lo inclusivo (destruyendo incluso el idioma), sin embargo, domina en el ambiente una cultura exclusivista, la que se manifiesta de distintas maneras.
Al parecer, por naturaleza somos exclusivistas. Como los animales, también nosotros marcamos nuestro territorio y todo lo que tenemos. Incluso nos hemos apropiado de Dios. Por eso cuesta integrar, ser inclusivos. Lo que dice Alberto Cortez es muy revelador: “¡Qué suerte he tenido de nacer, para entender que el honesto y el perverso son dueños por igual del universo, aunque tengan distinto parecer”!
Frente a tantos que se apropian de todo el Espíritu inspira el compartirlo todo, comenzando por la fe, superando todo tipo de sectarismo. Los judíos se habían adueñado de la Verdad de Dios y los demás eran menospreciados como paganos.
4.- Hoy queremos recoger el Mensaje de la Palabra. Dios brilla para todos y a todos atrae hacia Sí.
Lo que se nos exige es que seamos reflejo de la Luz de Cristo. Que por nuestro medio llegue la salvación a todos. Como Dios, seamos abiertos a todos, sin excluir a nadie de nuestra vida, ya que Dios ama a todos.
La Iglesia, cada cristiano, debe ser una estrella que guíe a otros hacia Cristo. No apaguemos la luminosidad de la estrella, no eclipsemos a Cristo. Miren que todos hemos sido iluminados para poder iluminar a todos. “Ustedes son la luz del mundo…Brille así la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean las buenas obras de ustedes y glorifiquen la Padre de ustedes que está en el cielo” (Mateo 5,14.16). Si somos favorecidos de Dios, favorezcamos a otros. Así es Dios.
Hermano Pastor Salvo Beas.