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Homilía para la Eucaristía de hoy sábado 25 de diciembre, dia de Navidad.

MISA DEL DIA DE NAVIDAD. 

Isaías 52,7-10: Buena Noticia: la salvación se hace presente, cercana. Esto es motivo de alegría para los centinelas que observan la salvación que se avecina. 

Hebreos 1,1-6: Inicio de la carta. Dios ahora habla por medio de su Hijo Jesús. Él es el resplandor de la gloria del Padre y la imagen de su naturaleza divina. 

Juan 1,1-18: Introducción del evangelio. Jesús, hombre, es la manifestación del Padre. Es el Sacramento del Padre. 

1.- Navidad es Buena Noticia porque expresa la cercanía del Dios que salva a todos. Cercanía no teórica, no ideológica, sino una cercanía tan real que el evangelio no duda en expresarlo en términos atrevidos y duros de admitir. Aquí ya no encontramos el romanticismo, sino la crudeza del Misterio de la Encarnación. Dios presente, realmente presente en la Persona de Jesús, ¡que sea Bendito por siempre! 

La carta a los Hebreos dice en primer lugar que Jesús, el Hijo, es el resplandor de la gloria del Padre.  Trato de explicar. Así como el sol es fuente de energía e irradia luz y calor, del mismo modo Dios, fuente y origen de todo bien, irradia la Luz, que ilumina a todo hombre; y esta luz es su Hijo Jesucristo; también irradia el calor de su Amor, que es el Espíritu Santo. ¡Y los tres son uno solo! 

He aquí el misterio de la Encarnación: Dios ha brillado y su gloria la podemos contemplar y conocer en la Persona de Jesús, que es imagen de su ser. 

2.- Y como si esto fuera poco, el evangelio nos dice que la Palabra se hizo carne. La crudeza del término. Carne = debilidad, enfermedad, mortalidad. En una palabra, Dios se hace humano. Dios se instala entre nosotros. Algunos traducen: “Puso su morada entre nosotros”. Así dan a entender la presencia personal y tangible de Dios entre nosotros. Nunca me cansaré de decir: Dios se metió en medio nuestro, nos tomó en serio, no nos tuvo asco. 

3.- He aquí, hermanos, el fundamento cristiano del humanismo, de la dignidad de la persona humana. Dios toma más en serio nuestra humanidad que lo que nosotros mismos la pudiéramos tomar. Jesús, la Palabra encarnada, comparte todo lo nuestro: nuestra naturaleza con sus fragilidades, asume una realidad concreta: una cultura, una religión, etc. Por eso decimos que Jesús es verdadero hombre, no algo aparente. 

Cuando, so pretexto de ciencia y modernidad, se basurea la carne, el sexo, el amor, contaminándolo todo con el egoísmo, Dios se mete, nos quiere hacer ver lo valioso que somos. 

4.- A todos nos hace falta aprender a asumir. Asumir nuestra naturaleza, asumir nuestros defectos y limitaciones, asumir nuestra historia con sus luces y sombras. Asumir la enfermedad, el dolor, la muerte. Porque, “lo que no es asumido no es redimido”, decía san Ireneo. Si no nos aceptamos como somos (individual y comunitariamente), si no comprendemos quiénes somos, si no tomamos en serio nuestro pecado, etc… Yo diría que san Ireneo da la clave a la Iglesia de hoy para que asuma su negro pasado y presente. Y esto es válido para cada uno de nosotros. 

Este Misterio que estamos celebrando nos enseña a vivir y amar nuestra realidad. 

¡Navidad! Redención, Salvación. Por eso nos alegramos, porque hemos contemplado el triunfo de nuestro Dios. 

Hermano Pastor Salvo Beas.