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Homilía para la Eucaristía del domingo 28 de marzo de 2021.

Que puedas vivir en tu hogar esta Semana Santa unido a Cristo muerto y resucitado.

DOMINGO DE RAMOS. 

Isaías 50,4-7: Poema sobre el Servidor de Yahvé y su misión: consolar a los abatidos. Esta capacitado: es un verdadero discípulo, que escucha y obedece. 

Filipenses 2,6-11: Himno que canta el Misterio de Cristo: Él es Dios, pero no se apropia de esta condición divina; Él es verdadero hombre, que obedece hasta la muerte en cruz; por eso Dios lo exalta: Él es el Señor. 

Pasión según san Marcos: Lo medular del mensaje de Marcos: ¿Por qué Jesús sufrió para salvarnos? Porque es la Voluntad de Dios. 

1.- Hoy iniciamos la Semana Santa. ¿Presencial? ¿On line?  No importa. Hoy nos metemos a contemplar este Misterio de Cristo que tiene dos aspectos: su sufrimiento, Pasión y muerte. Pero también su Resurrección. Ambos aspectos son inseparables, como dos caras de una misma moneda. 

Concretamente hoy se mezclan dos aspectos: su entrada triunfal y su Pasión. Pero nosotros al contemplar este Misterio no lo hacemos desde afuera, de lejos. No, sino con Cristo, nos involucramos con Él.  

Permítanme un ejemplo.  En el foot ball, pasión de multitudes, los que pierden o ganan no son sólo los jugadores que están en la cancha. También pierden o ganan los hinchas. Sienten como suyo lo del equipo de sus amores. De allí que al terminar el encuentro deportivo, salen furiosos o saltando como niños. Es que se identifican con su club y hasta llevan su camiseta. 

2.- Yo diría que la liturgia hoy de ante mano nos invita a aclamar a nuestro Héroe, a nuestro Salvador. Él nos salvó por su obediencia a su Padre. 

Desde los inicios se ha identificado a Jesús con el Servidor de Yahvé, que tiene oído y lengua de discípulo. Y se sometió en todo a lo que Dios dispuso. 

Por eso san Pablo nos dice: “Se hizo obediente hasta la muerte en la cruz. Por eso Él es el Señor, lo máximo. 

De modo que la Palabra de Dios hoy no suena a tragedia, sino a triunfo. 

3.- No seamos como aquellos falsos cristianos que nos critican por contemplar y celebrar la Pasión del Señor. 

Es cierto que Él resucitó. Pero también es cierto que hoy día sigue muriendo en tanto que sufren. 

El mensaje, entonces, es claro: si con Él morimos con Él reinaremos. 

Hoy Cristo nos invita a cada uno de nosotros y a toda la Iglesia a vivir su misterio de Cruz, muerte y vida. Animémonos. Tu casa, Iglesia Doméstica, es el centro del culto familiar. 

No caigamos en la hipocresía de aquellos que se conforman con comer pescados o mariscos. No. Porque “El Reino de Dios no consiste en comida ni bebida, sino en el don de Dios que nos hace justos, en la paz y en la alegría en el Espíritu Santo” (Romanos 14,17). 

Celebremos, pues, con fe estos misterios de la Semana Santa. Vivamos en carne propia el misterio de Cristo. Ya lo dice el Apóstol: “si con Él morimos, viviremos con Él; si permanecemos firmes, reinaremos con Él”. (2Timoteo 2,11-12). 

Hermano Pastor Salvo Beas.